Porque las raíces nos representan, nos ayudan a sentirnos de alguna parte, y pertenecer es una manera de ser. Cuando uno escucha la música de la tierra donde nació, la soledad desaparece y una parte nuestra canta y baila. No hay banderas políticas, solo la magia de sabernos de un lugar que nos acerca a lo mejor de nosotros.
jueves, 16 de mayo de 2013
¿Qué fue lo peor de esa época?
Usted tuvo que exiliarse durante la dictadura. ¿Qué fue lo peor de esa época?
Viví en Madrid y en Roma, y el exilio no tiene nada de bueno, solo incertidumbre, nostalgia por la tierra y los afectos, pues uno siempre quiere volver.
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